Incendio forestal.

¿Cuánto te cuestan los crímenes ambientales? Entre 1 y 2 billones de dólares al año

Cada 30 minutos un elefante es abatido para comercializar con el marfil de sus colmillos. El impacto moral y emocional  de estos datos es incalculable, pero ¿podemos estimar cuánto nos cuesta este delito al conjunto de la sociedad? El Banco Mundial acaba de emitir un desolador informe sobre el precio económico que tienen los grandes crímenes ambientales globales: según este informe, el tráfico ilegal de especies, la pesca ilegal y la tala ilegal nos cuestan entre 1 y dos billones de dólares cada año.

Al dato del elefante podemos añadir otras estadísticas escalofriantes: un rinoceronte africano muere abatido por su cuerno cada 8 horas, uno de cada cinco peces es capturado ilegalmente, y en ciertos países, particularmente en África y América del Sur, entre 50 y el 90 por ciento de la madera puede ser talada y comercializada ilegalmente.

Según el Banco Mundial, todas estas redes criminales tienen un precio: entre uno y dos billones de dólares anuales. Esta estimación es innovadora porque por primera vez pone ‘precio’ a los servicios ecosistémicos que prestan todos los recursos naturales asolados por mafias, administraciones fallidas y empresas sin escrúpulos. Estos servicios ecosistémicos que la naturaleza deja de proporcionar gratuitamente cuando la devastamos suponen el 90% de la factura. Actualmente los servicios ecosistémicos que nos proporcionan los bosques, la fauna y flora silvestre o los recursos costeros incluyen desde la captura de carbono, la depuración de agua, la contención de inundaciones o los servicios que la biodiversidad presta a la agricultura (control natural de plagas, polinización, mejora del suelo…). Sin embargo, los mercados mundiales aún no suelen incluir estas cifras en sus cálculos.

Según Benoit Blarel, gerente de la unidad Global de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Economía Azul del Banco Mundial, estamos ante un «fallo del mercado que plantea un desafío político importante para los esfuerzos de conservación de la biodiversidad global». Según Blarel, «los gobiernos de los países de origen deberían capturar los beneficios financieros de conservar los ecosistemas mundiales y promover la silvicultura legal y sostenible y el manejo forestal, la pesca legal y el comercio legal de especies para mejorar los medios de vida locales y aumentar sus ingresos fiscales».

Además, este reto es especialmente serio en el caso de países empobrecidos, donde la subsistencia depende desproporcionadamente del capital natural . En estos países, los gobiernos pierden unos ingresos fiscales potenciales de entre 7.000 y 12.000 millones de dólares, según el último informe.

Los gobiernos pierden unos ingresos fiscales potenciales de entre 7.000 y 12.000 millones de dólares anuales por los daños causados por el crimen ambiental

Además de este fracaso del mercado, los crímenes ambientales se ven facilitados por la corrupción sistemática y la debilidad de la gobernanza en los sectores público y privado. Este tráfico ilegal multimillonario es capitalizado por organizaciones criminales internacionales y tiene un peso económico similar al del tráfico de personas y al narcotráfico. Sin embargo, los presupuestos destinados a combatir estas actividades palidecen en comparación con los esfuerzos para combatir otros delitos internacionales. Por ejemplo, un estudio del Banco Mundial de 2019 encontró que se gastan aproximadamente 260 millones de dólares anuales para combatir el tráfico de especies silvestres en 67 países africanos y asiáticos, mientras que EEUU gastó 30.000 millones de dólares para combatir el narcotráfico.

¿Soluciones?

El informe proporciona una hoja de ruta práctica para coordinar acciones a nivel local, nacional y global para abordar las causas profundas de estas actividades ilegales. También sugiere medidas para ayudar a los países a fortalecer su capacidad nacional para abordar estos crímenes y elevar los esfuerzos para proteger sus recursos naturales. Por ejemplo, los países pueden considerar las amenazas, vulnerabilidades y consecuencias de los delitos ambientales a la hora de evaluar los riesgos nacionales de blanqueo de capitales o financiación del terrorismo.

Leer el informe completo (PDF)